[vc_row][vc_column][vc_column_text]Un trauma, por definición, es un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente. Esta “lesión” psicológica determina a lo largo de una vida nuestro comportamiento y percepción de una realidad muchas veces demasiado dura de sobrellevar. Los figurantes de esta realidad, ajenos a este suceso cuando no se trata de uno mismo, se encargan de prejuzgar todos y cada uno de los actos que a primera vista pueden parecer irracionales o poco éticos con la más estricta potestad. Ver Exotica es adoptar el papel de figurante -como espectador- en una realidad protagonizada por individuos aparentemente poco comprensibles.

Este thriller canadiense estrenado el año 1994, escrito y dirigido por Atom Egoyan y premiado en el Cannes Film Festival; da vida y une unos personajes misteriosos y atormentados por un pasado muy negativo en un escenario que evoca continuamente a los recuerdos más persistentes de cada actor.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”16070″ img_size=”full” alignment=”center”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_widget_sidebar sidebar_id=”td-anuncios-1″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La película comienza con un cuadro muy confuso de individuos, todos inmersos en una día a día rutinario que deja entrever unas personalidades muy concretas. Este esquema lo forman un hombre gay, propietario de una tienda de animales exóticos; un inspector de Hacienda obsesivo; un Dj del club nocturno llamado “Exotica”; una bailarina stripper adolescente, y la propietaria del mismo.

El club, ambientado de forma naturalmente exótica -con palmeras, sonidos y luces de neón-, es frecuentado cada noche por hombres de negocio, solitarios y muy desconcertados. Entre estos se encuentra Francis (Bruce Greenwood), el inspector. Christine (Mia Kirshner), una joven pero angustiada bailarina, es quien le hace compañía; con el tiempo se ha creado entre ambos un vínculo intenso y muy sobreprotector. Encima de ellos se encuentra Erik (Elias Koteas), disc jockey, animador del local y examante de Christine. Este, a la par que anuncia las ofertas de bailes eróticos individuales por tan solo cinco dólares, observa frustrado desde una tarima todos los movimientos y conversaciones que la chica establece con el cliente más entregado, Francis. El cuadro, aunque desdibujado, lo completan Thomas (Don McKellar), traficante de huevos de pájaros tropicales y tendero que parece redescubrir su sexualidad en salas de teatro y ballets, y Zoe (Arsinée Khanjian), la embarazada y propietaria por herencia del club.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”16071″ img_size=”full” alignment=”center”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_widget_sidebar sidebar_id=”td-anuncios-1″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Presentados todos los integrantes de la obra y al ritmo de la música de Leonard Cohen, el director coge el pincel y comienza a trazar líneas, unir puntos y redibujar pequeños matices que le dan a la personalidad de cada personaje la coherencia que parece haber perdido. Francis es expulsado del local por tocar a Christine, al mismo tiempo que descubre todo de irregularidades económicas en el negocio de Thomas debido a una auditoría. Este hecho es utilizado para llegar a un acuerdo de mutuo interés, a partir del cual vemos como las relaciones y comportamientos entre personajes van más allá de lo que en un principio intuíamos por simple deducción superficial.

Las cruces de cada protagonista salen a flote, burbujeando como el suspiro de aire del bañista que se ahoga y hunde irremediablemente en el infinito océano de los recuerdos, que desde la más hostil e impenetrable profundidad nos da señales de su angustiada y tortuosa situación existencial, marcada por los traumas y las obsesiones. Los demás bañistas, en este caso los espectadores, sumergiéndose accidentalmente en este universo al disponerse a ver Exotica, se percataran de la realidad: el motivo por el cual el nadador lleva horas y horas yaciendo en las profundidades no será una intensa inquietud marina, sino la desdicha de no saber bucear -y lidiar con su pasado-.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”16072″ img_size=”full” alignment=”center”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Este largometraje ofrece sin duda un técnica narrativa magistral y poco frecuente por su complejidad, la historia que se nos cuenta se construye sobre una línia atemporal de sucesos; que adornada con una fotografía perfectamente ligada con la estrafalariedad de cada personaje crea en conjunto una pieza noventera de culto única y de lo más envolvente.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]