The Young Pope: lo nuevo de HBO

El Vaticano, la erótica del poder y la belleza de la fe juntos en un mismo plano, en una misma serie.

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Hoy damos a conocer The Young Pope, la primera serie de Paolo Sorrentino, producida por Sky, HBO y Canal+, y protagonizada por el inglés Jude Law.

El cine y la poesía se conocen, a veces se gustan, otras no tanto. Su unión puede ser tangible, visible y comprensible, otras veces puede ser tan sutil y personal que ni la más profesional y estrecha radiografía analítica es capaz desenmarañar el nudo lírico de imágenes, melodías, personajes y conceptos que el autor sintetiza en una misma escena e incluso plano.

Dejando de lado su apreciación superficial, su contenedor; en lo relativo a su contenido, esta unión también podrá ser sensual o repulsiva, violenta o espiritual… Aunque la sensibilidad de cada uno se rige por parámetros imposibles de medir o estandarizar, la interacción entre el espectador y el metraje de caracter poético de seguro que deja secuelas en el aire por el simple hecho de serlo. Y es por estas secuelas que doy a conocer una obra de arte cuyo nombre es The Young Pope.

Su director, de origen italiano -napolitano- podría decirse que conoce bien el arte de crear poesía sin pluma ni lienzo. O al menos no exactamente tal y como los conocemos. Y es que podrían interpretarse como pluma su videocámara, y como lienzo el mundo que le rodea, un mundo que también es el nuestro, aunque nostros no logremos ver con tal lucidez lo que él consigue ver en lo cotidiano, en lo superfluo, en lo explotado, en lo aparentemente manido.

Igual que Miguel Angel vió la Pietà en el bloque de mármol virgen, y picó la piedra hasta dar con el poema escultórico que a día de hoy sigue erizando bellos. Pero no, no dirige la crítica simplista ni busca el aplauso fácil, tampoco la caricatura frívola y banal, eso no sería poesía, él filtra la realidad humana y sobrehumana, y rescata la belleza más pura y hermosa.

The Young Pope

Es Paolo Sorrentino, un director relativamente joven -47 años- que no debutó como cineasta hasta 1994. Autor de La Grande Bellezza, La Giovinezza o L’uomo in più, títulos de los que ya hemos hablado en Spitting Essence en otras ocasiones.

Aunque esta vez algo ha cambiado, no en el sentido negativo de la palabra, pues su estilo cinematográfico se conserva fresco e incorrompible como el embalsamamiento, sino que más bien se debe a un giro de enfoque, ya que el cineasta se ha estrenado con la realización de su primera serie, The Young Pope, producida por Sky, HBO y Canal+ y protagonizada por el inglés Jude Law. Le acompañan Diana Keaton, Javier Cámara, Cécile de France y Silvio Orlando entre otros.

La serie de carácter dramático -cuya primera temporada consta de diez episodios- se enmarca en una hipotética y decadente contemporaneidad. Jude Law encarna el papel de un joven y aparentemente innocente -manejable- pontífice, Pío XIII, quien, una vez asumido el poder, resulta ser un papa ultraconservador, cercano al oscurantismo y desconcertante, tanto para sus allegados eclesiásticos como para los fieles.

La historia transcurre íntegramente entre paisajes floridos y construcciones renacentistas, pertenecientes al corazón del catolicismo, la Ciudad del Vaticano, donde la fe, el Señor y el sistema de creencias humanas se predica, contradice, enaltece, cuestiona y desdobla hasta tomar nuevas dimensiones, hasta ahora desconocidas en la cinematografía de las series.

The Young Pope

La trama general gira entorno al mandato de este novedoso Papa, y se desenvuelve mediante un juego de ritmos distinto conforme el peso que cada subtrama merece, por lo que hay capítulos más persistentes que otros según el grado de conexión que mantienen con el objeto final. Aún así, el director, responsable de escribir la integridad del guion, logra no divagar demasiado con elementos superfluos, a diferencia de muchas otras series, y mantiene al espectador lejos de la evasión por astío.

Las posibles menudeces restantes se suplen con una fotografía magistral y una dirección artística que produce un efecto pasmoso, aunque para no corromper la experiencia individual de cada uno nos abstendremos de dar muchas más pistas. De bien seguro que al igual que al amante del arte escultórico le sucede al ver el bloque de mármol renacentista perfectamente antropomorfizado, esta erudita obra de Paolo Sorrentino logrará asimismo erizar el bello de muchos de vosotros. Y para los más caprichosos o ya familiarizados con la serie, confirmar la buena nueva que habrá una segunda temporada, ya en proceso.

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