El caso Rothko: la mayor estafa contemporánea

1274

A lo largo del siglo XX y hasta la actualidad, se ha ido produciendo un auge del mercado del arte, llegando éste a ampliar sus horizontes hasta límites inimaginables. Esto ha traído consigo acontecimientos positivos tales como la compra-venta legalizada de obras contemporáneas o, en general, la difusión de las mismas. Sin embargo, paralelamente, la situación artística contemporánea ha dado lugar a una de las mayores estafas existentes en el mercado del arte.

Rothko

En la década de los 90, la pareja formada por el español José Carlos Bergantinos Díaz y la mexicana Glafira Rosales comenzó a comercializar obras de los pintores más célebres del Expresionismo Abstracto, como por ejemplo del artista Mark Rothko –ayudados, a su vez, por un artista chino callejero–. Este falso negocio se realizó, sobre todo, a través de la Galería Knoedler, una de las más prestigiosas de finales del siglo XX y, sin duda alguna, la principal afectada –la cual, tras destaparse la gran estafa, cerró sus puertas de forma repentina–.

Los mayores especialistas en este artista expresionista, como por ejemplo David Anfam –la única persona que ha realizado un catálogo razonado de la obra rothkiana– afirmaron en el juicio realizado sobre el tema en cuestión o bien no saber diferenciar un original de una falsificación o bien no declarar nada al respecto; esto, sin duda, puso en duda la autoría de numerosas obras vendidas en los primeros años de nuestro siglo. Toda esta trama de falsificaciones se destapó en el año 2012, siendo detenidos en 2014 como presuntos estafadores el español y la mexicana mencionados anteriormente.

Esta estafa no sólo afectó a la venta de cuadros supuestamente realizados por Mark Rothko, sino que también se comercializaron falsificaciones bajo el nombre de los pintores más célebres del Expresionismo Abstracto, tales como Jackson Pollock, Willem De Kooning, Barnett Newman, Robert Motherwell o Sam Francis; de esta manera, la cifra económica de obras falsificadas a lo largo de esta última década ha ascendido a unos 60 millones de euros.

Actualmente, y tras reabrir la investigación, se está teniendo muy en cuenta el testimonio de las personas e instituciones afectadas con el fin de encontrar las posibles obras falsas que sigan en circulación dentro del mundo del arte y, sobre todo, de comprender cómo un negocio ilegal de falsificaciones fluctuó durante 15 años de forma exitosa.

No hay comentarios

Dejar una respuesta