Capitán América: “Eso no me lo dices en el aeropuerto”

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El universo cinematográfico de Marvel, es algo que admiro desde sus inicios por su ambición, su enfoque y su capacidad. Me explico, antes de Nolan y Whedon, el cine de superhéroes estaba relegado a algo de segunda categoría, un deleite a medias para los fanáticos y un entretenimiento infantil para el espectador medio. Sin embargo, parece que la norma va cambiando y ahora la propuesta taquillera de la Casa de las Ideas está intentando construir una franquicia memorable.

Cierto, no es lo primero que a uno se le viene a la cabeza cuando piensa en las virtudes del séptimo arte. Sacar de las viñetas a esos iconos gráficos que tan pronto destruyen una ciudad para salvar a toda la humanidad, como reflexionan acerca de su condición, no parece la idea más profunda del mundo. No obstante, si con el caballero oscuro, el venerado Christopher integró al hombre murciélago en entornos cotidianos por los que cualquiera de nosotros transita todos los días; los hermanos Russo saben cómo trasladarnos a nosotros al universo de Marvel. Por supuesto que existen enormes diferencias en términos de calidad cinematográfica entre las dos películas, pero en esta última han sabido como resolver con eficacia, el reto que supone enlazar varias historias sin dejar de contar lo que su premisa anunciaba: la disolución de los vengadores originales (o al menos, los originales de Whedon).

Capitán América

Veréis, el cómic del que toma el título la película, contaba con años de historias acerca de cientos de héroes ya establecidos en el universo de heroicidades. Esto les permitió a sus autores, plantear una situación en la que de verdad sucedía una guerra entre superhéroes que cambiaría el planteamiento de nuestros salvadores favoritos. En cambio, esta cronología de taquillazos nació hace tan solo ocho años, dándonos 13 películas que nos dejan con 12 héroes si no recuerdo mal (ya que Thor y Hulk están por ahí pensando en sus mierdas, y los guardianes de la galaxia la Tierra aún no la han pisado) ¿Cómo montas una guerra con eso? La respuesta de los Russo puede no haber sido la que a muchos nos gustaría, pero es la más lógica con los elementos que contaban. Explotan el potencial de cada personaje, de manera que todas las peleas (y en especial la gresca en el aeropuerto), demuestren lo destructivos que pueden estos personajes encargados de preservar la paz.

Capitán América

Como resultado tenemos una presentación de los hechos amena, resultante cada dos por tres en una tanda de guantazos bien coreografiados, que ata todos los cabos que puede de las películas anteriores (invitándonos a ver cualquiera que nos falte con frases sutiles sin que entorpezcan la trama) y nos deja con ganas de más historias sobre todos los héroes del plantel. No es la mejor película de superhéroes que ha habido, ni siquiera es la película de Marvel con la que más he disfrutado, es un nexo espléndido que cumple lo que ha prometido durante meses y sabe crear espectáculo con lo que tiene a su alcance. Tampoco está exenta de fallos, el guión peca en ocasiones de simple y se le notan tantas ganas de saltar algo por los aires que en los diálogos parece que el dilema se convierte en la motivación de sus personajes porque unos tienen que pensar A y otros B. Me permito perdonárselo porque te dejan esa sensación de redoble de tambor en la cabeza invitándote al deseo de que todo se venga abajo, y lo hace de manera más coherente de lo que me esperaba. Además se nota que está cuidada. De la misma forma que elogié (y fue lo único que me gustó) que en Batman contra Superman, diferenciaran muy bien el estilo de combate de cada uno para trabajar más la caracterización, aquí se han elegido pequeños detalles en la banda sonora que se suman a eso, lo cual hace cada aparición mucho más marcada y espectacular (especialmente la de Black Panther que es imponente).

Capitán América

Aún así, hay una pega enorme que no he mencionado. Hay una decisión que todavía no logro entender y no me quito de la cabeza porque no se que hacer con mi vida  es algo que veo comentándose mucho sin el matiz que más me escama. En la secuencia de presentación de Peter Parker, se aprovecha para introducirnos a Tía May. Lo cual hizo arder internet porque cada año se escogen actores más jóvenes para ambos papeles. Y entiendo lo de Spiderman, hay varias series en las que comienza siendo un adolescente. Lo cual justifica muchas de sus acciones y su personalidad. Es algo que aporta muchos matices a su historia. Su único pariente en cambio, no tiene la misma suerte. Da la sensación de que su apariencia existe solo para que Robert Downey Jr. nos recuerde lo “gracioso” que es ser un “seductor”. Es algo que no encaja con la sensibilidad de la situación pero tampoco es que los Russo dominen el humor, ni tengan el ritmo de Whedon para introducirlo de manera orgánica en la acción. Los pocos “chistes” de la película nacen de la personalidad de los personajes y se notan algo forzados, aún así son pocos con lo que tampoco merece la pena detenerse mucho en ellos (literalmente no deben llegar a 10).

Capitán América

Por lo tanto, tenemos una película que sabe muy bien lo que es y lo que no, y un interesante inicio de lo que se conoce como la Fase 3 del universo cinemático de Marvel. Si queréis desconectar un rato y entreteneros, es una buena película.

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