Los reyes del antiguo rap underground

2365

Han pasado varios años desde que nos iniciamos en el mundo del rap y, por suerte, podemos decir que hemos visto evolucionar a España en lo que a este género musical se refiere. En primera instancia, la mayor parte de nosotros nos limitábamos a escuchar a los que en aquel momento primaban en la industria del rap: SFDK, Nach, El Chojín, Flowkloricos, Violadores del Verso e incluso Dolce Rotta si me apuras.

Era la época de beberse hasta las copas de los árboles y de tomar de todo –menos decisiones–, de vestir ropa ancha para sentirse cerca de la cultura, de intentar escribir algún verso en un cuaderno del instituto, de ver batallas de gallos o aprenderse de memoria los cuatro elementos del hip hop para ponerlos por las nubes (y más de uno intentó hacer breakdance o beatboxing). Es innegable que la mayoría de nosotros juzgamos negativamente a Porta, de la misma forma que es innegable afirmar que, puede que por curiosidad, escuchamos más de uno, de dos y de tres temas suyos en más de una, de dos y de tres ocasiones.

Paralelamente, bien porque un conocido nos lo enseñó, bien por el simple hecho de sumergirse en YouTube, comenzamos a ser conscientes de otro tipo de rap que también se estaba desarrollando en esa misma época. A estas alturas, ya sabéis de qué y quiénes os hablo: las instrumentales tiznadas de un toque old school, los temas que, por su calidad, se notaba que no estaban grabados en estudios profesionales, el flow con cierto estilo noventero que inundó nuestros auriculares de 365 maneras distintas… en efecto, me refiero a aquellos días en los que el rap underground se hizo con un hueco no sólo en nuestros reproductores de música, sino también en nuestros corazones.

El caso de Madrid

Charlie, de Hijos Bastardos, el ingeniero de castillos en el aire, el de ropita talla S y raps XXL, aquel que con temas como Un mundo de ocio nos enseñó que el rap debe ser calidad de escritura y no mera estética; es por eso que nadie conoce su cara y todos conocemos su música –a día de hoy hay pocos privilegiados que consiguieron ver aquel vídeo de Martini con un filtro morado y en el que salía rapeando a cámara.

rap underground

Selok, de Corredores de Bloque, que con trabajos como Actitud nos enseñó que si queremos hablar de ella, llegamos 7 años tarde –tal y como dijo C.Tangana–, que a reina muerta, reina puesta de mierda.

rap underground

Chaman, aquel que nos ayudó a reflexionar sobre los asuntos más trascendentales de la vida, que nos transmitió pesimismo y optimismo en la misma canción y, lo más importante: nos enseñó que todos deseamos algo que nunca tendremos. Aquel que Por siempre estará con nosotros.

Crema, el hijo pródigo del rap underground, aquel chaval de 16 años que nos mostró cómo desde la octava ventana del bloque es posible llegar a emocionar a las personas con un par de versos. Y es que puso a cada uno en su lugar e hizo que tomáramos Ego como un himno, como si no pasara nada –a día de hoy, seguimos pensando que es una obra maestra–. Porque no estaba haciendo música para ti: se estaba curando. La lógica de este artista nos enseñó que el mundo necesita obras maestras como Agorazein.

rap underground

Javo, aquel chaval cansado de esperar que hablaba de amores infinitos, que nos enseñó en trabajos como ”Filosofía de barrio” o ”7 vidas” –en este último junto a DJ Kedao– a que hay pocos reales que lo sientan de verdad; aquel que desapareció de la escena, reapareció años después con un Basement Series No. 11 (proyecto llevado a cabo 128films) y volvió a desaparecer, dejándonos a todos con la esperanza de que en algún momento volvería.

También es lícito mencionar a grupos como Corredores de bloque donde también destacaba M.Ramírez o el propio D.Gómez (ahora perteneciente al colectivo Pxxr Gvng) con temas como el infierno de tu gloria, allá en una época en la que estaba alejado del trap y su estilo estaba empapado de la influencia noventera que también bañó la música de los artistas ya mencionados.

Y es que De ayer a hoy ya nada es lo mismo; actualmente, el rap nacional está comenzando a ser un género de experimentación musical así como técnica, primando la musicalidad por encima de la letra y efectos tales como el autotune. Sin embargo, por mucho que evolucione el panorama hacia vertientes totalmente diferentes, parece que no nos cansaremos nunca de llevar 7 vidas escuchar las canciones de aquellos artistas que reinaron en el rap underground madrileño.

Deja tu comentario.

Loading Facebook Comments ...

1 COMENTARIO

Comments are closed.